lunes, 15 de abril de 2013

Sin tiempo


ya no hay tiempo
para oír el canto de los pájaros
que otro se encargue de correr bajo la lluvia
que otro se vista
para recibir su miedo

¿qué podrán hacer mis manos
contra la ausencia?
el olvido es tesoro
             y herida
la sed es una parte más del cuerpo
que sangra y llora en las entrañas

no hay tiempo para el abrazo y el amor
la voz es frágil
frente a la muerte

lunes, 11 de febrero de 2013

el hambre

tengo hambre ausencia esa manía de morderme las uñas hasta sangrar los dedos el café el humo el mar bruto  golpeándome los tobillos ¡si pudiera morderte los labios como muerde a los dedos el frío! ámbar y rojo se mezclan en el fondo del vaso pero allí no hay más que fantasmas y mugre y vidrio cuéntame ¿hay algo tras mis ojos? ¿hay arrullo de pájaro enjaulado? yo siento sus alas, amor, sus alas y plumas cortadas de hondo cielo canto de dios y muerte y antropología tirada en la mesa cual vino ¡estalla el júbilo de la carne! ama la vida aquel que no ha muerto más que en sueños que no conoce el hastío la soledad habitada de moscas y la boca abierta de los viejos ¡y el filo! las piernas flacas que empobrecen el mundo con piel y vacío y vicio los ojos negros sin fondo sin más historia que el no amor y la no espera ¡hablame! de fuego de aves extintas de manos acariciando el lomo de un libro de madera pero no permito el llanto de un perro en la calle el niño desnudo o el hambre, siempre el hambre mordiéndose las uñas

domingo, 10 de febrero de 2013


soy una herida en el mundo
mano abierta
hastío



me hablaron del alba
vela encendida
goteando en los árboles
me dijeron dolor
como una encía
una muela abriéndose

conté los pájaros
las ruinas de los hombres
    - los hijos son ruinas
      abandonados al mundo- 

leí sus libros vacíos
mis vísceras se bañaron en licores
aprendí sus leyes monstruosas
bebí del agua viscosa de sus cántaros

me hablaron del alba
obligada dormí
cubierta de espantos
canté sin saberlo
      no soy mi mano
      ni esta herida ajena
      que hoy me inunda

me hablaron del alba
pero nunca me permitieron ver el sol 

viernes, 18 de enero de 2013

en el umbral de la tierra


en el umbral de la tierra
respiro
el aire seco del día
    mi soledad inmensa        acurrucada
al borde del abismo
   - si el viento sopla, caerá
     si el cielo llora, caerá
     si me alejo, caeré con ella -

vibro
mi cuerpo enfermo acude al abismo
        no puede
         cansado inútil harto de sí
parezco una hoja de otoño en la rama podrida
el horror se hace grito que nace
de la boca negra sale humo
       - emana sangre sudor dientes -

de la noche y el ruido florece el espanto
del viento y el abismo florece la ausencia
ese veneno blanco que brota del alma o de los cayos
y corroe los ojos y el sexo y el hambre y los pies

vibro
mi cuerpo abandonado acude al abismo

quizá sea infinito
o me espere una manta de hierbas y musgos
o corales
 quizá no haya dolor
         ni fracaso

miércoles, 21 de noviembre de 2012

hay una eternidad en mí que no duerme
el canto de los grillos me perturba
una mujer habita en mí
y bajo este sueño amargo que soy
-que he sido-
canta un pájaro rojo
su arrullo no me conmueve aunque lo oiga
y aún así lloro
por su destino de presa irremediable

martes, 18 de septiembre de 2012

regreso

encontrar una sombra
                            una luz
algo que devore los placeres del día
y nos entregue al terror
a la sangre desbordada
a la muñeca sin ojos
               que se hace llamar noche


  ábrelas 
suelta al pequeño pájaro de tus manos

    sólo hay dos destinos 
    escuchar su aleteo suave 
    o el estrellar de sus huesos

viernes, 6 de abril de 2012

Tarea de Literatura: redactar un final distinto para alguno de los cuentos de Borges.
Cuento elegido: Las ruinas circulares
Si no lo conocen, léanlo antes.



No sé cómo llegué aquí, ni cuántas noches me habrán visto dormir sobre esta tierra húmeda. Lo último que recuerdo es haber llegado hasta la orilla caminado por el cauce del río, dentro una oscuridad inmensa y el sonido de las aguas como único acompañamiento. No sé tampoco quién soy, sólo conozco mi propósito.
Mi soledad era infinita hasta que llegaron otros como yo: se hacían llamar hombres y me consideré uno de ellos. Comían y bebían del río, y por las noches se escondían bajo pieles (es algo completamente innecesario, no creo que un par de pieles los protejan de los peligros del bosque). Lo más extraño era que, al preguntarles cómo era aquel al cual soñaban, me miraban incrédulos y me respondían que todas las noches los invadía un sueño diferente e incontrolable.
Mientras ellos duermen me entretengo con una pequeña fogata. Ellos no tocan el fuego, como si los horrorizara la idea de acercar sus manos a él. Decidí hacerlo a escondidas; temía que lo vieran como un dios inmaculado y me odiaran por corromperlo con mis dedos. Así pasaban mis días y noches: realizaba mi deber de soñar (soñarlo) y jugaba con las cenizas chispeantes que se iban apagando bajo las infinitas caras de la luna.
Todas las noches eran iguales, excepto la que vive hoy. Una gran fogata se ve a lo lejos, el humo se mezcla con las taciturnas nubes del cielo y pequeñas luciérnagas se elevan con él hasta apagarse por completo. Dentro de mí nació una horrible sensación parecida a algo que se quiebra o a lo mejor, a un niño que llora desnudo sobre los márgenes del río. Me asaltó la imagen de un hombre. Sentí cómo estiraba su brazo y con la punta de sus dedos parecía rozarme el corazón. Luego todo quedó a oscuras y en silencio nuevamente, salvo por el rápido correr de las aguas.
Creo que no soy un hombre.

lunes, 5 de marzo de 2012

Tu cuerpo permanente
el cuerpo oculto dentro de tu cuerpo
Walt Whitman

la sabia espina que arrastra
el ensombrecido semblante
los sucios dedos
el cigarrillo que se consume
fría imagen de la muerte
chillando adormecida
entre columnas de humo

ojos sin afecto
palabras que se entierran entre las piedras
y esas miradas
que arrancan pedazos de seres podridos

no estoy sola
tengo estos pétalos húmedos
el fuego
el amanecer deshilachado
yo y el mundo
yo y el vaso de vidrio vacío
sus mares oscuros y aterradores

la profundidad de la noche
caja de pecados e incienso
guardiana de sombras y sangre
la alcoba que no duerme
manos pintadas
tus máscaras reposando sobre la mesa
la voz que dicta

¡escríbeme! ¡dibújame!
hazme ser
para apuñalar rostros
y achicar corazones atormentados

hazme ser poema no angustia gráfica
vómitos abandonados en carreteras blancas
hazme caricia de arena y clavos
rosa muerta
aroma de viento

sobre la cama
hay un niño
pero ésto no es más que
una simple cama y un cuerpo
dos vidas sacrificadas
soldados caídos
durante la conquista

y los gritos
lo que fluye
la letra inentendible
la idea inentendible
la metáfora atada
golpeada
violada
humillada
escondida

la voz que vuelve a llamar
los dedos
la muerte blanca y pequeña
que invita a devorarla
el deseo de hacerlo
el rumor de bestias
remolino de platos y hornos y azúcar
algo que se quema
mediocridad y fracaso

la imagen inmóvil
del humo y sus gritos
hombre lobo que ruge a la mujer luna que sueña
no más carne y sombras hambrientas




¿algún día este libro será algo,
o sólo simples palabras destinadas
a la ausencia?




qué faltará para dar muerte a la luna




si no es silencio
es sombra

si no es sombra
quién sabe

quizá una noche
plagada de ruidos y luces
y pájaros desplumados por el viento




no es qué
con el decir solo
alcanza




el cosmos
el silencio sacrificado
la falta de ser
la envidia
el torbellino de imágenes
y la piel-humo
que consume horas y días
y la vida-humo
que no es más que fantasmas




hombre que te pulverizas bajo el cielo
hombre flor esperando el agua
hombre libro blanco
aguardás y nacés y revivís como otros
te tatuás pieles y ropas
pero siempre estás desnudo
hombre pájaro que no vuela
hombre mente
intangible
solitario
hombre espina dolorosa
hombre que no sabe

viernes, 18 de noviembre de 2011

semilla

ábreme
soy víscera
soy semilla infecunda
ramas que se estiran hacia un desierto
como brazos hacia una ausencia
vísteme no con flores
no con calidez ni prisa
vísteme de hierbas silvestres
y rocío de invierno

mis manos enajenadas
buscan tu rostro
dibujan una boca suave y húmeda
abren párpados cansados
un tronco pálido sostiene tu cabeza
un fervor de lunas te atrapa
y mis manos
que vienen a tu encuentro
que no te encuentran
mis manos que atrapan canciones épicas
que se buscan a sí mismas
y se chocan secas y temblorosas

y tu rostro que sigue inmóvil
el viento que te nace
el hambre de tus pulmones
tu mano que se suma a mis manos
pero no me busca
no peregrina hacia mi pecho
para sentir un corazón culposo
no recorre piel ni pelo ni sueño
tu mano quieta
tu cuerpo dulce
tu voz callada

y mis gritos
mis dedos gritando
mi ventana en llamas
mi historia como pájaros enfurecidos
la niña que llora
que sabe que no puede nombrar el tiempo
los espejos que no devuelven nada
más que sombras
más que una semilla
que se abre
me abro
quiero irme
buscarme fuera
desprenderme de mí
de mis manos
de mis pájaros y silencios
pero tu mano quieta
tu rostro
el hambre